¿Cuánto me quieres?
¿A qué huelen las nubes?
Esa pregunta, típicamente femenina, de “¿cuánto me quieres?” es muy sensible. Los hombres sabemos que el amor no es algo cuantificable. Es más, no sabemos qué es eso de amor. Pero ellas creen que sí es algo cuantificable. Así que tenemos un problema. Si dices “mucho”, no valdrá de nada. Porque “mucho” es algo indeterminado. Y ellas quieren algo concreto.
Mi forma de responder es estirar los brazos todo lo posible y decir: “te quiero toooooooooooodo estooo”. Suele funcionar, te ven como muy tierno, gracioso o algo así. Además ellas ven cómo abres tus brazos lo máximo posible y sienten ganas de meterse dentro para que las abraces (de hecho siempre lo hacen). Y claro, ya se sabe… primero es un abrazo, después un beso, y una cosa lleva a otra y después pasa lo que pasa y además es divertido.
Pero hay veces que no te apetece estirar los brazos y tienes que optar por otra solución. Algunas de las respuestas más comunes serían:
- Más de mil
- Un millón
- Dos millones
- Infinito
- Un millón de infinitos
- Infinitomil infinillones
- Un mol de millones de infinitos
Sirve cualquier combinación de chorradas de esas. Mezclar grandes números con el infinito suele funcionar. De hecho no sería complicado programar un generador automático de respuestas a la pregunta “¿cuánto me quieres?”. El sistema podría responder cosas como “un infinitomillón elevado a infinito” o “milmillones de trillones”. Ni siquiera tendríamos que pensar.
Pero al fin y al cabo, programar algo así es demasiado sencillo. Lo que hace falta es inventar una unidad de medida del amor (suena cursi, pero es la realidad) para facilitar la tarea del cálculo.
Así que nosotros, viendo que existe esa necesidad, nos hemos puesto manos a la obra. Testosterona I+D propone una unidad de medida llamada “quori”. Como es un nombre muy remilgado a la par que ocurrente, vamos a representarlo con una “Q”.
Es una unidad de valor infinito. Se pueden sumar tantas unidades “Q” como ella quiera, de modo que la cifra puede ser astonómica. Incluso ella puede llevar la cuenta perfectamente. El cálculo es muy sencillo.
Actividades que suman:
1 polvo = +10Q
1 mamada = +30Q
1 bukkake = +40Q
1 mamada y se lo traga = +50Q
1 anal = +50Q
Una mamada viendo un partido de fútbol = +150Q
Si esa mamada coincide con un gol de tu equipo, sumar +100Q
Un trío = +300Q
Un trío con una amiga = +500Q
Un trío con su hermana = +1000Q
Actividades que restan:
Día sin polvo = -15Q
Día sin tres mamadas = -80Q
Más de una semana sin actividad sexual novedosa = -150Q
Hay que tener en cuenta que la variedad y la novedad están muy bien puntuadas. Habrá que desarrollar una tabla más completa, porque hay matizaciones y muchas más actividades que contabilizar. Pero eso lo dejamos para otra ocasión.
Mensaje para ellas: las respuestas no son gratis.