Jamás en la vida encontraréis ternura mejor y más desinteresada que la de vuestra madre -- Honoré de Balzac

| Suscribirse por RSS

Método Chuan Zú de mejora masculina en la seducción

October 15th, 2007 Posteado en Lecciones magistrales por Alfie Elkins

(Un texto antiguo que, obviamente, me pasaron hace tiempo. El título es mío (del post) es mío, el resto, pues ya quisiera, ya)

Generalmente casi todos los hombres tenemos serios problemas a la hora de entablar conversación con una desconocida en un lugar público con el claro y sano objetivo de proceder al acto de la cópula. El objetivo de estas líneas es ayudar al vulgo a superar esta barrera que en muchas ocasiones llega a parecer insalvable.

Un factor determinante es la localización tanto geográfica como temporal. No es lo mismo hablar en el supermercado a las 12 de la mañana con una señorita en chandal, medio dormida que bajaba a hacer la compra, que a las 5 de la tarde en el gimnasio con una joven con mallas ajustadas, sudorosa, la ropa pegada al cuerpo, el pelo cayendo sensualmente sobre sus hombros mientras hace estiramientos en posturas en las que podría… eh… me estoy yendo del tema… esto… que no es lo mismo que a las 2 de la mañana con una calientapollas borracha y drogada ataviada con menos de 50 gramos de ropa en un bar lleno de pervertidos.

Nosotros nos centraremos en uno de los casos más comunes, que es hablar con una joven de apariencia normal no demasiado ebria a una hora decente de la noche.

Mil veces hemos oído lo de que ante todo debemos comportarnos con naturalidad, sin fingir ser algo que no somos, así que plantearemos este pequeño escrito de forma que coincida con la mentalidad de la amplia mayoría de la población masculina.

La primera fase es la fase visual. Ante todo debemos tener claro si estamos interesados en la víctima, para lo que procederemos a mirar secuencialmente su culo y sus tetas unas cuantas veces. Si la joven a la que miramos resulta estar buenísima, no os importe repetir el proceso hasta la saciedad, al fin y al cabo, todos sabemos que al final no pillaremos ni un resfriado, así al menos nos la habremos aprendido de memoria y luego podremos hacernos unas pajillas o algo.

Es importante recordar actuar con naturalidad incluso durante la fase del contacto visual. No te cortes a la hora de babear, tocarte la entrepierna para comprobar cómo de dura la tienes, gritar a tus amigos mientras la señalas con el dedo, y todo ese tipo de cosas que marcan tu
carácter. Ella apreciará que seas un tipo natural y se sentirá atraída por ello. Tras la fase de observación, no queda más remedio que mirarla
a la cara. No desesperes si descubres que es fea, hay muchas soluciones al respecto:

Optaremos por el recurso de llevar una careta de spiderman siempre en el bolsillo, y a la hora de la verdad, diremos que somos fans fetichistas de dicho superhéroe, le pediremos que se ponga la careta, y todo arreglado. Del mismo modo se puede justificar un saco de patatas argumentando nuestra inusitada pasión por la agricultura, una bolsa del supermercado diciendo que somos compradores compulsivos, etc. Si vais a utilizar a tal fin algún medio no transpirable, como la citada bolsa de plástico, recordad correros todo lo rápido posible para terminar antes de que ella se ahogue, se muera y se quede fría. Aunque cierto es que eso va en gustos, así que cada cual con su estilo. Bien, no me desviaré más del tema.

Continuemos en la suposición de que la chica no es especialmente fea, posee una fealdad entrañable (algo así como Yoda, Pozí o el Cuñao) o su fealdad no llega al punto de hacerla visualmente desagradable. Ahora es cuando tenemos que acercarnos, dado que no está socialmente bien visto preguntarle su nombre a gritos desde la otra punta del bar. El acercamiento se puede hacer de varias formas.

  • Se puede hacer a lo Terminator, caminas hacia ella en línea recta, con zancadas firmes y apartando la gente a empujones. Acojona un poco, pero también impresiona bastante, si nadie te parte la cara en el trayecto.
  • La segunda forma es a lo estrangis. Te haces el sueco, miras a Cuenca, caminas despistadamente deambulando por el bar, incluso puedes fingir bailar (aunque no tengas ni puñetera idea, al fin y al cabo, ¿hay algún hombre que sepa bailar aparte de John Travolta y Joaquín Cortés? A ella no le resultará nuevo el hecho de que tu imitación de baile parezca más bien un ataque epiléptico o los estertores de un cólico nefrítico), y tras dar algún rodeo, llegas hasta ella, como por casualidad.
  • La tercera táctica es el estilo ninja. Cuando ella no mire, desapareces entre las sombras, y cuando menos lo espere, apareces por la espalda y le das un susto de tres pares de cojones. A las mujeres les encantan las sorpresas, y con un poco de suerte no tendrá una parada cardiorespiratoria.

Y ahora viene una de las partes más importantes: la toma de contacto. Hay cientos de formas de llevarla a cabo, de modo que sugeriremos unas cuantas. La idea principal es dar una buena imagen o incluso impresionarla.

Podemos elegir entre una de estas formas o incluso idear alguna nueva:

  • Procedemos a derramar nuestra bebida sobre su escote. Si no llevas bebida, puedes regurgitar la que hayas bebido anteriormente. Sea como sea, que parezca casual. Tras esto, ofrécete amablemente a limpiarla, o a llevarla a tu apartamento para que se quite la ropa húmeda, no vaya a coger un resfriado.
  • Intentaremos impresionarla con nuestros reflejos: tócale el culo, las tetas o la entrepierna, y prepárate para esquivar el hostión. Despues de hacerlo, comenta que tu pericia esquivando golpes deriva de que eres boxeador, artista marcial, árbitro de futbol, o que símplemente eres un
    cerdo y haces eso cada noche.
  • Intentaremos impresionarla con nuestra resistencia al dolor: tócale el culo, las tetas o la entrepierna, tápate bien los huevos (porque como te de ahí, ni resistencia al dolor ni pamplinas) y prepárate para recibir la bofetada sin que te salte un ojo. Esta táctica puede ser empleada si fallamos con la anterior o si vamos tan ciegos que estamos seguros de que no podríamos esquivar ni a Supermán intentando atropellarnos con la silla de ruedas. Tras recibir el impacto, comenta que tu habilidad encajando golpes deriva de que eres fan de Tamara, inspector de Hacienda, recolector de percebes, o que eres un cerdo como antes y haces eso habitualmente. En caso de que te tumbe de la hostia, hazte el muerto para ver si se apiada y te hace el boca a boca, o simplemente huye, no sea que quiera darte más.

El siguiente paso es hablar con ella, lo cual es sustancialmente más aburrido pero también menos arriesgado. Ante todo, recuerda mostrarte natural, dinámico, atento y sincero. Para ejemplificar esto, pondremos varios ejemplos de conversaciones típicas comentadas para su mejor comprensión y análisis de la estrategia.

Ejemplo 1: Hombre Bebido VS mujer gorda
Estrategia a seguir: Demostración de sinceridad

HB: Eh… este… Hola gordita. (importante acompañarlo de una buena sonrisa, para así demostrar de entrada nuestra sinceridad, así como el hecho de que no nos importa lo gorda que pueda estar ella).

MG: Hola.

HB: ¿Vienes mucho por aquí? (malo será que no recuerdes esta frase por muy ciego que vayas) (otra cosa es que puedas pronunciarla adecuadamente)

MG: Pues… no, no mucho.

HB: Sí, me imaginaba, creo que te habría visto. (si lo interpreta de forma positiva, se lo tomará como un piropo, al entender que te habrías
fijado anteriormente en ella si hubieseis coincidido más veces, y si lo interpreta de la otra forma, admirará tu sentido del humor y falta de prejuicios)

MG: Eh… esto… sí. (entramos en la fase de los piropos, es importante ser siempre sutil a la par que imaginativo)

HB: Pues me ha parecido muy sexy tu forma de bailar, es increíble que puedas moverte así con lo que pesas. (a todas las mujeres les gusta que
halaguen su forma de bailar o de m….)

Ejemplo 2: Hombre en celo (la mayoría de vosotros x ej.) VS tía buenísima
Estrategia a seguir: Peloteo

HC: Hola, preciosa. (arrás, empezando fuerte)

TB: Hola.

HC: Hay que ver que buena estás, hijaputa. (y manteniendo el ritmo)

TB: Gracias.

HC: Estaba pensando que creo que nunca he visto una tia tan maciza como tú por este sitio…

TB: Uy, qué majo…

HC: … Con esas pedazo de tetas…

TB: Jeje

HC: … Ese culo espectacular…

TB: Sí, eso dicen… (nótese que todas las tías buenas se lo tienen bastante creído, pero siempre necesitan más coba para sugestionarse y nutrir su hiperatrofiado ego, que siempre está a la baja porque saben que lo que la naturaleza les dio de cuello para abajo se lo privó en la azotea) (esas mujeres gamba…)

HC: Ciertamente, me estás poniendo muy berrako (macho ibérico 100 %)

TB: ¿Sí? (también les gusta la idea de excitar a los individuos del sexo opuesto, lo cual usaremos a nuestro favor)

HC: Claro, de hecho deberías apartarte un poco por si salta el botón de la bragueta y te saca uno de esos preciosos ojaz…

Una vez más, nos hemos salido con la nuestra.

Ejemplo 3: Hombre sin escrúpulos VS mujer fácil
Estrategia a seguir: Yo ataco ya.

(Nota previa: se entiende por mujer fácil a cualquier tía que vaya explícitamente provocando, que vista con menos de 100 gramos de ropa, se encuentre en un claro estado de embriaguez, o cuyos hábitos sexuales al respecto ya sean famosos)

HSE: Hola nena (esto ya le da a la conversación aire de peli porno desde el principio, así ahorramos tiempo a la hora de precipitar los acontecimientos)

MF: Hola.

HSE: ¿Qué tal? Se te ve muy sola… (para por si resulta que ya tiene compañía, de esta forma tanteamos el terreno)

MF: Ya ves… (chachi, pues estará sola de verdad)

HSE: Oye, ¿te importaría si… (creando tensión sexual, acercamiento peligroso y tal)

MF: ¿Sí? (bien, se muestra receptiva)

HSE: … ¿Te la clavo tan adentro que se te salgan las bolas de los ojos?

MF: Suena interesante.

HSE: Pues vámonos a mi apartamento. (lo que sea, ya sabes).

Y ya está todo hecho. Aunque tu pene sea mediocre o incluso ridículo, apáñate para que ella se desnude y se ponga cachonda primero, así cuando
te la saques, aunque se decepcione, ya no podrá echarse atrás y te la follarás de todas formas.

¡Todavía no hay comentarios!

Comenta, que es gratis