
Aquilino responde: Admiraciones
Bea Preguntó:
¿Es malo estar obsesionada con mi profesor? No paro de pensar en él y de masturbarme a diario pensando en su voz en clases… ¿Debo acercarme?
Mira, Bea,
Las personas a las que admiramos las ponemos en un pedestal lejos de nuestro alcance y por eso nos causan admiración; usted decide qué quiere hacer con ese trastorno admirativo, caben dos posibilidades:
1.- Sigue viéndola como alguien perfecto e inalcanzable y por ello sigue con su fantasía que por otro lado bien disfruta
2.- Se arriesga a conocer a su admirado y a descubrir que despide un cierto olor corporal, que puede estar afectado por una halitósis leve a moderada, que deja gotitas en la taza del trono, no tira de la cisterna y que deja los champús abiertos.
Usted decide
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