El spanking es el arte de dar azotes en culo. Sí, tal y como lo lees: azotes en el cu arte . Por mucho que quieran negarlo, a las mujeres en el fondo les encanta. A todas les gusta sentirse bien domadas (ahora es cuando se me tiran al cuello pidiendo la guillotina). Se considera una forma de castigo corporal, aunque actualmente la variante más común es la sexual. Hay mujeres que prefieren que este acto se acompañe con insultos. A gusto de la consumidora.
Es una práctica sadomasoquista, y, de hecho, los fans del spanking tiene incluso herramientas creadas a tal efecto. Raquetas y palas forradas de cuero negro. Como curiosidad, contar que Jean-Jacques Rousseau, el conocido filósofo francés, era un entusiasta practicante del spanking. Lo que no sé es si le gustaba dar o recibir. El dante y el tomante, que suele llamarse en otros ámbitos.
El spanking ayuda a aumentar la sensibilidad en la zona objeto de los azotes, el culo, y en los alrededores, con lo cual el placer de la mujer aumenta. Así que es hasta saludable de cara a una relación sexual satisfactoria. Y después se quejan, cuando lo único que hacemos son cosas por su bien: el spanking es sano porque la sangre circula mejor y aumenta la sensibilidad, tragar semen adelgaza, etc… Si es que sólo pensamos en ellas…
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