Para tener muchos vástagos, búscate una moza joven
Es lo que dice un estudio que viene de Austria: cuando el marido es de 4 a 6 años mayor que la mujer (y monógamo, claro) es cuando más hijos se tienen.
Aunque unos suecos, por criticar, dicen que lo único importante es la edad de la madre.
Una verdad incómoda
Ya se sabe, una tía sin tetas no es una tía, es un amigo.
Una gran verdad, dicha por Bobo Fett, en este comentario.
Que fluya tu chakra
Me pasan este video que enseña cómo mejorar el flujo de la energía kundalini en tu cuerpo. Sí, Kundalini.
Tenemos que hablar

Genial, ¿eh? Así soy yo
Aprendiendo a hacer una paja en catalán
Inner, la fuente, pone un video con subtítulos, por si hacen falta.
Diferencia entre puta y decente.
Adapto de aquí: Chica conoce a chico y se acuestan. A la mañana siguiente la decente dice “tengo hambre, ¿desayunamos?”, y la puta dice “que sepas que jamás había hecho algo así antes”.
Ensayo sobre 2girls1cup
Me pasan un ensayo (supuestamente real, pinchar para ver más grande) sobre 2girls1cup, y lo traduzco porque… estas cosas merecen traducción. Las negritas son mías, las imágenes sacadas por ahí. Obviamente, se pueden enviar sugerencias. Creo que ésta es la fuente.

En la obra maestra 2girls1cup, el género feminista es revisado a través de una serie de inversión de expectativas. Las ideologías predominantes de nuestra cultura son filtradas a través de la lente del género pornográfico -y, como viene siendo habitual- la obra tiende a plantear más preguntas que respuestas.

La imagen inicial, el rótulo “MFX 1209″ sugiere un confuso malentendido -el número 1209 parece ser una especie de fecha, si bien la estética de la cifra lleva a una asociación con el futuro-. Esta yuxtaposición borrosa entre pasado y futuro, unida con la confusión de lo que parece un acrónimo, prepara la audiencia para la confusión siguiente.
La primera secuencia con los dos personajes principales (los que se considerarán ser las “2 chicas” del título) parece inocua -la interacción lesbiana entre culturas define la igualdad de derechos (femeninos y raciales) en el lenguaje pornográfico-.
La suave música de fondo adormece a la audiencia, por lo que el oportuno pero gradual cambio hacia el siguiente plano resulta natural. La atención se desvía hacia la “copa” (supuestamente la del título), siendo ésta la inversión del falo y quizás uno de los símbolos más empleados en la antiguedad para representar la sexualidad y espiritualidad feminina.

El concierto de piano prosigue a la par que la copa es súbita e irónicamente llenada con una ración humeante de materia fecal expulsada a través del ano del personaje principal. De esta forma, el despectivo y machista género pornográfico vuelve de forma sorprendente y explosiva. LA MATERIA FECAL “PENETRA” EL CÁLIZ SAGRADO (n.t. esto lo tenía que poner en grande), lo que da lugar a un número de preguntas interesantes. Muchas de éstas se enmarcan en el lesbianismo sexual - ¿es posible el amor entre mujeres sin la grotesca masculinidad? ¿Está el género pornográfico condenado al reino de los actos humillantes, incluso cuando los participantes son dos inocentes mujeres, y una copa? La posterior escena de los dos personajes intentando besarse a través de las heces de la grotesca masculinidad (y también de forma literal) no hace sino apoyar esta tesis.
El excitante pero dubitativo lengüeteo sugiere cierta aprensión por parte de los caracteres principales, pero al final toda esperanza de redención se pierde. Esta transición desde el lengüeteo juguetón al consumo de heces sucede de forma tan abrupta como la primera transición hacia la deposición -¿por qué suceden estos momentos cruciales entre bastidores?-. No hay diálogos dramáticos, ni los personajes expresan con voz sus tensas luchas internas que seguro preceden a la decisión de consumir las heces del otro. Este dilema central se interioriza en ambos personajes y, por tanto, queda oculto a ojos de la audiencia.

Esta noción del desenfoque evoluciona en una disolución y contaminación de todo tipo, cuando el vómito del disgusto llega a oscurecer incluso las heces centrales de la obra. Es preciso destacar que el personaje secundario no vomita sobre la copa (el principal sí lo hace), sino que vomita directamente sobre la otra mujer. Este hecho prosigue el desarrollo de la tesis de la masculinidad invadiendo las relaciones lésbicas -¿ostenta una mujer el monopolio de la copa de la feminidad, mientras que la otra se masculinza, convirtiéndose en el opresor mientras simbólicamente vomita sobre la arrodillada amante? Incluso esta misma idea escapa de la confusión postmoderna, cuando los papeles se intercambian y la boca de la otra resulta objeto de vómito en respuesta.
Es difícil interpretar esta obra de forma constructiva, dado el hecho de la última secuencia de la misma. Los personajes se muestran a la audiencia, traspasando la cuarta pared. La dificultad de desenmarañar el cúmulo temático del género y darle orden se refleja en los rostros ensuciados de los personajes. Esperamos que, con análisis más detallados y obras tan atrevidas como 2girls1cup, podamos ser capaz de librarnos de muchas de estas dominantes y opresoras estructuras ideológicas que son mantenidas por las fuerzas sociales, por las restricciones de género, y por nuestras propias percepciones de la realidad.
Para ver la obra visite: www.2girls1cup.com
Una réplica moderada.
“Al menos sé lo que soy, no como tu que aún no sabes tu identidad sexual; ni como tu mujer, cuya identidad sexual la conoce media Valencia”. Pues anda que no tiene kilos de talante nuestro ínclito Ignacio.
Que no te duela tanto la cabeza.
Interesante texto (en inglés, para Perry) sobre algunos efectos del “feminismo” mal entendido: si quieres compromiso en una relación, tener relaciones sexuales no es cosa tuya, sino de los dos. Entre otros ejemplos, pone el de una ejecutiva de éxito y casada, pero que tras 3 años con una media de un polvo cada 6 meses, se entera de que su marido le puso unos cuernecillos (cosa que me parece fatal, claro). ¿Sorpresa?
Dios no es una mujer.
Si no, el semen sabría a chocolate.
