Según se ve en elmundo, dice la pájara que “su elasticidad le permite realizar actos impensables para el común de los mortales, [...] atarse los zapatos sin agacharse y algún que otro privilegio para cuya confesión remite a su novio”, y que “Que no me guste la cuerda no significa que no sepa utilizarla”. Toma ya. Adjunto dos fotos, una posando y la otra trabajando.
Y a través de UC descubro un potorrillo, inmortalizado por Eriq Johnston:
El resto de la galería, bueno, tampoco es tan destacable (donde hay bastantes cuerpos esculpidos con cuerdas -esto es, bondage-, supongo que es de lo primero que tiene que hacer un fotógrafo para ser alternativo).
Un poco tarde (ay!), a través de llámame lola me entero de que hay una marca francesa de lencería, Arayal, que se atreve a utilizar prácticas sexuales alternativas (sí: alternativas, ni bueno ni malo, cada uno que haga lo que le plazca…) para su campaña de publicidad.
Mientras que shibari define la acción, el kimbaku se refiere al arte del encordamiento. Es importante resaltar la diferencia de concepto entre el shibari japonés y los cordajes de orientación occidental (Bondage), que solo pretenden generalmente la inmovilización del sujeto “bondageado”. El arte del shibari tiene también otros aspectos, como la calidad estética del conjunto cuerda-atamiento-sumisa, el plano triangular…
Preparense, que ya mismo empezamos con las “lecciones” en Testosterona.
[...] If a depressed individual receives a physical punishment, whipping that is, it will stir up endorphin receptors, activate the “production of happiness�? and eventually remove depressive feelings.
Russian scientists recommend the following course of the whipping therapy: 30 sessions of 60 whips on the buttocks in every procedure. A group of drug addicts volunteered to test the new method of treatment: the results can be described as good and excellent. [...] The professor used the self-flagellation method to cure his own depression; he also recovered from two heart attacks with the help of physical tortures too [...]
Esto es:
[...] Si alguien deprimido recibe un castigo físico, como los latigazos, se estimulan los receptores de endorfinas, activándose la “producción de felicidad” y finalmente eliminando la depresión. Los científicos rusos recomiendan la siguiente terapia: 30 sesiones de 60 latizagos en el culo a cada vez. Un grupo de adictos a las drogas se prestó voluntario para probar el nuevo tratamiento: los resultados se pueden describir como buenos y excelentes. [...] El profesor empleó el método de la auto-flagelación para curar su propia depresión; también se recuperó de dos ataques al corazón con la ayuda de torturas físicas [...]
Por lo tanto, el spanking y derivados (tema que ya hemos tratado) son prácticas altamente recomendables para curar los males del mundo. ¿Cuánto hace que no te azotan?
La consulta médica del siglo XXI (la foto, creo, es de John Willie, menudo golfo)