En un concierto cultureta al que fuimos Rodolfo y yo (Aardvark no es el único que le aguanta más de treinta minutos) caí en la cuenta de que, salvo Harpo Marx, suelen ser mujeres las que tocan el arpa.
Se lo dije. Y tras una breve pausa me contesta:
— Claro, porque son todas unas arpías.